Cuando un abogado recibe una oferta motivada tras un accidente de tráfico, la cifra propuesta por la aseguradora es solo una parte del análisis. Para valorar si la indemnización refleja el daño sufrido, es necesario revisar la base médica sobre la que se ha calculado.
Qué lesiones se han reconocido, cómo se ha valorado su evolución y qué secuelas se han considerado son cuestiones que pueden condicionar la negociación y el planteamiento de una reclamación.
Una revisión médico-pericial independiente permite contrastar la valoración recibida con la documentación clínica y detectar si existen discrepancias que puedan sostenerse con argumentos técnicos.
Qué información médica debe acompañar a la oferta motivada
El artículo 7 de la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor exige que la oferta detalle la documentación utilizada para valorar los daños, incluido el informe médico pericial definitivo, e identifique la base de la cuantificación. Consultar el artículo 7 en el BOE
Para el despacho, el primer paso es comprobar si dispone de esa información y si puede reconstruir el razonamiento de la aseguradora. Una cantidad global, sin una explicación médica suficiente, dificulta contrastar el alcance de las lesiones y sus consecuencias.
Reconstruir la evolución clínica del lesionado
Antes de revisar puntos o importes, conviene ordenar la historia del caso desde el accidente hasta la situación actual. El perito necesita conocer qué síntomas aparecieron, qué lesiones se diagnosticaron y cómo evolucionaron con el tratamiento.
La documentación inicial debería incluir:
- La oferta motivada y el informe médico pericial en que se apoya.
- Los informes de urgencias y de seguimiento por especialistas.
- Las pruebas diagnósticas y los resultados de las exploraciones.
- Los tratamientos prescritos y los informes de rehabilitación.
- Los documentos de alta y, cuando proceda, los partes de baja laboral.
- Los antecedentes clínicos relevantes y la información disponible sobre el accidente.
La revisión permite identificar pruebas pendientes, intervalos sin seguimiento o diferencias entre los informes asistenciales y la valoración de la compañía. Detectar una carencia documental no acredita por sí mismo un error, pero ayuda a precisar qué información falta para evaluar el caso.
Revisar los días de perjuicio y su justificación
En las lesiones temporales hay que contrastar tanto la duración del periodo valorado como la intensidad de la afectación. El baremo distingue el perjuicio básico de los grados de perjuicio particular por pérdida temporal de calidad de vida, atendiendo a las limitaciones padecidas.
La revisión pericial debe explicar cómo afectaron las lesiones y el tratamiento a las actividades del lesionado durante cada periodo. Los partes de baja laboral son relevantes y deben relacionarse con la afectación funcional acreditada y las exigencias de la actividad profesional.
Por ejemplo, si la documentación recoge dificultades para desplazarse, realizar tareas domésticas o desarrollar el trabajo habitual, el informe debe analizar su intensidad y duración, y contrastarlas con los periodos reconocidos en la oferta.
Comprobar la fecha de estabilización lesional
La estabilización delimita el paso de las lesiones temporales a las secuelas. No debe deducirse únicamente de una fecha de alta sin analizar la evolución clínica.
El perito puede revisar si el tratamiento seguía aportando mejoría, si persistían limitaciones y qué fundamento médico tiene la fecha utilizada por la aseguradora. También debe distinguir los tratamientos dirigidos a la recuperación de aquellos destinados a mantener la situación o aliviar síntomas persistentes.
Continuar en tratamiento no demuestra por sí solo que la lesión siga evolucionando. La fecha debe razonarse a partir del conjunto de datos clínicos.
Valorar las secuelas y su repercusión funcional
Una vez estabilizada la lesión, es necesario comprobar qué alteraciones permanecen y si están recogidas en la valoración. El análisis puede abarcar movilidad, fuerza, dolor persistente, alteraciones neurológicas, afectación psicológica o perjuicio estético, según el caso.
No basta con expresar que el lesionado sigue teniendo molestias. El informe debe describir los hallazgos, explicar su relación con el accidente y fundamentar la valoración propuesta conforme al baremo aplicable.
La discrepancia puede afectar a una secuela omitida, a su puntuación o a la interpretación de la exploración. También puede ocurrir que la revisión independiente confirme la valoración de la aseguradora.
Analizar el nexo causal y los antecedentes
Otro punto de revisión es la relación entre el accidente y las lesiones reclamadas. Para analizarla, el perito contrasta el mecanismo del siniestro, la aparición de síntomas, su localización y la evolución documentada.
Cuando existen patologías previas, es necesario estudiar el estado anterior y valorar si el accidente produjo una lesión nueva, una agravación o una manifestación sintomática relacionada con el traumatismo. La existencia de antecedentes requiere un análisis individualizado.
Si la compañía atribuye determinadas molestias a un proceso previo, la revisión debe comprobar qué datos sostienen esa conclusión y qué elementos permiten contrastarla.
Qué aporta una contrapericia médico legal
Cuando ya existe una valoración médica, una contrapericia médico-legal permite estudiar sus conclusiones y comprobar si las discrepancias tienen respaldo clínico suficiente.
Su utilidad reside en identificar con precisión el punto discutido, la documentación que lo acredita y el razonamiento médico que justifica una valoración diferente. Una diferencia económica, por sí sola, no sustituye esa fundamentación.
Para el abogado, este análisis ofrece una base técnica para negociar, solicitar aclaraciones o preparar la prueba pericial del procedimiento. La decisión jurídica incorpora, además, la responsabilidad, la documentación disponible y las circunstancias del expediente.
Revisar la oferta con una base médica propia
La revisión de una oferta motivada debe permitir responder a una pregunta concreta: si la valoración médica utilizada refleja de forma razonada las lesiones y sus consecuencias.
En Solución Médico Legal colaboramos con abogados en la valoración del daño corporal y en la revisión de ofertas motivadas. Nuestra red de peritos médicos especializados permite asignar el profesional adecuado al tipo de lesión y aportar una valoración independiente para la negociación o el procedimiento judicial.

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